Lo que nuestros niños comen en el colegio es algo que a todo padre y madre preocupa. La nutrición es un aspecto fundamental.

Por ellos, es importante garantizar que los alimentos servidos en el comedor sean equilibrados y preparados de acuerdo con los parámetros nutricionales; pero, así mismo, es necesario asegurar que los niños comen en el comedor escolar.

De lo contrario, nos hallaríamos, por un lado, ante el desperdicio de alimentos y, por otro, ante una inadecuada alimentación de nuestros hijos en el momento en el que más lo requieren. Y en este punto el monitor de comedor escolar adquiere una relevancia fundamental.

Pero, ¿cómo puede el monitor escolar lograr esto? Hay pautas que pueden y deben seguirse y otras que, definitivamente, debemos evitar para garantizar que los niños coman.

Lo que SÍ debemos hacer para asegurar que los niños comen en el comedor escolar

Muchos son los niños que comen en comedores escolares todos los días. Que lo hagan correctamente depende en alto grado del monitor de comedor escolar. Con el objetivo de que éstos se alimenten de manera adecuada, el monitor debería:

  • Escuchar a los niños sobre las raciones de alimentos que quieren que les sirvan. Tomar como base sus preferencias, y sobre la marcha modificarlas paulatinamente, hasta ajustarlas a los estándares nutricionales requeridos. Esto siempre será mejor que imponer a la fuerza.
  • Servir raciones pequeñas, con la opción de repetir. Los niños son dispersos y realizan mil actividades en el comedor, aparte de comer. Pero si un alimento les agrada, lo comerán rápidamente y pedirán repetir.
  • Promover que los niños repitan los alimentos del primer plato y de las frutas. Limitar la repetición del segundo plato, sobre todo cuando se trata de carnes.
  • Bebidas como agua o zumos naturales deben ser de consumo ilimitado. Facilitan la digestión, funcionan como aperitivos y, en el caso de que el niño no coma porciones grandes de otros alimentos, los zumos naturales les aportarán nutrientes y vitaminas necesarias para su desarrollo.
  • Los niños siempre mostrarán rechazo a algunos alimentos. Por supuesto, no debemos obligarlos, pero sí hacer que los prueben. Las pruebas sistemáticas y diarias harán que progresivamente cambien de opinión y vayan adquiriendo una dieta más saludable.
  • Coordinarse con los padres cuando se detectan problemas serios, como aversión total a todos los grupos de alimentos o desórdenes alimenticios que requieran atención profesional.
  • Programar un tiempo adecuado para comer. Menos de 30 minutos es muy poco tiempo, pero más de una hora resulta excesivo. Cuando el niño sabe que tiene mucho tiempo para comer, es probable que posponga la actividad para el final; pues preferirá interactuar con sus ‘amiguitos’.
  • Cuando existen dificultades para asegurar que los niños comen en el comedor escolar, podemos incentivar la actividad con algún tipo de entretenimiento. Es el caso de canciones, payasos, juegos en los que comer sea una de los “juegos”…
  • Siempre mostrar respeto y amor hacia los niños. Hemos de lograr que la hora de la comida resulte para ellos gratificante y agradable. Deben sentir que su opinión y sus gustos son valorados.

Lo que NO debemos hacer para asegurar que los niños comen en el comedor escolar

Por deducción, las pautas para generar en los niños hábitos saludables que no debemos seguir resultan en cierto modo contrarias a las que ya hemos comentado. Destacamos tres de ellas que de ninguna forma se pueden poner en práctica en un comedor escolar:

  • Obligar a los niños a comer, o imponerles algún castigo o sanción por no comer. Esta es una acción contraproducente y además inútil. Lo único que se logrará es hacer que el niño sienta antipatía por el momento de comer y por la comida en general. En este sentido, ofrecer el pan como recompensa por haber comido lo demás, resulta inconveniente.
  • Hacer que el niño deje el plato completamente vacío. Algunos niños comen gran parte de los alimentos, pero no comen todo lo que se les han servido. Obligarlos a dejar el plato limpio no es una buena idea. Esto producirá un efecto negativo en el niño, pero también hará que otros niños sientan temor a la hora de comer.
  • Reprender al niño delante de sus compañeros. Ante esta situación, es muy posible que se convierta en objeto de burla de sus compañeros, y no solamente en el comedor sino en otras actividades escolares. Cualquier tipo de llamada de atención o reconvención debe hacerse en privado, y siendo cauteloso en los términos y la forma en que se haga.

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