La importancia de las proteínas en la alimentación infantil.

Hoy venimos a hablar de la importancia que tienen las proteínas ya no sólo para que todas las personas tengan un equilibrio nutricional adecuado sino que hablaremos de la importancia que tienen las proteínas en la alimentación infantil.

Las proteínas son nutrientes compuestos por aminoácidos y son el constituyente principal de las células. Entre las funciones que pueden tener en el organismo la más importante es la de formar y reparar las estructuras corporales en la formación de tejidos.
Las proteínas se dividen entre las que son de origen animal y las de origen vegetal.

El pollo, el pescado, los huevos y la leche son ejemplos de proteínas animales. Las vegetales están conformadas especialmente por los granos, como lentejas, alubias o garbanzo. Incluirlas en la dieta de los niños es esencial para su adecuado crecimiento.

Las proteínas de los alimentos de origen animal (huevos, carnes, pescados y lácteos) tienen una calidad superior a las de origen vegetal (legumbres, cereales, frutos secos) por lo tanto tienen un alto valor biológico, ya que contienen todos los aminoácidos que el cuerpo humano no puede producir y que son esenciales para que éste funcione correctamente.

La proteína de origen vegetal no contienen todos los aminoácidos esenciales, pero son necesarias también para una correcta alimentación y que ésta sea saludable.

¿Cómo deberíamos añadir las proteínas en la alimentación de los niños?

En los primeros seis meses la base de alimentos con proteínas debe ser la leche materna, ya que está permite un crecimiento óptimo. Es a partir de los 7-8 años cuando es importante comenzar a incluir las proteínas en cantidades pequeñas, como por ejemplo los licuados.

A los 9 meses se puede utilizar la yema del huevo para ir adicionando las proteínas a la dieta infantil y es después del año cuando se debería añadir los mariscos, el pescado y la leche de vaca.

Las proteínas recomendadas para una correcta alimentación infantil son las que vienen de la leche, el pollo, el huevo y las vísceras.

En general, la dieta infantil es rica en proteínas y sólo suelen mostrar carencias quienes siguen dietas vegetarianas rígidas y mal planificadas, tienen alguna enfermedad o alergia alimentaria o incluyen una selección muy limitada de alimentos en su dieta.

En el caso de los niños con enfermedades renales no infecciosas y algunas enfermedades metabólicas será el médico y el nutricionista los que evaluarán las cantidades adecuadas, pero la proteína nunca debería eliminarse del todo y menos a un niño que se encuentra en pleno crecimiento y desarrollo.

Las proteínas deben aportar entre un 12 y un 15% de la energía total consumida diariamente en la infancia.

 


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